
Geomorfología de El Torcal: donde el karst tiene cuatro caras
Quien observa El Torcal en un mapa ve, en un primer momento, una superficie cárstica continua de unos 17 kilómetros cuadrados. Quien la recorre a pie descubre enseguida que esa superficie no es un bloque homogéneo. Las altitudes cambian, las estructuras rocosas se transforman, y según el lugar en el que uno se encuentre, el karst tiene un aspecto completamente distinto: aquí un laberinto de columnas caprichoso, allí un lomo desnudo, más allá un escarpe abrupto en el borde.














